3.12.15

2015.

Y ahora que llegan los últimos días de este año me paro a pensar y a recopilar, aunque probablemente no haya sido el mejor año, si el que más me ha hecho aprender.
Me he dado cuenta que hoy estás aquí y mañana ¿mañana? No lo sabes. La vida es un suspiro.
Ha sido un año con un poco de cada ingrediente: amor, alegría, ilusión, tristeza, un sin fin de sentimientos. El año ha finalizado con la compañía de los que realmente han querido y he querido que permanezcan a mi lado. Han entrado personas, sí, pero se han marchado o bien porque su presencia me destruía o simplemente porque era tiempo de partir. Esto es lo que más me ha marcado, el vacío que dejaste al marcharte. Sin embargo, han comenzado amistades y también las de siempre, las que año a año se mantienen a tu vera. En especial, quiero mencionarte a ti. Nuestra amistad ha ido más allá. Nuestra amistad ha dado un paso más y al acabar este año no quiero que estés en la lista de los que estuvieron pero se alejaron. Has sido la parte más importante del dos mil quince y deseo que sigas junto a mí. Luchando. 
También quiero acordarme de ti, aunque nuestra lealtad no cambia tras tantos años. Junto a ti ha sido una temporada de lo más especial, caracterizada por nuestras fiestas. Gracias a ti he olvidado mis problemas por unas horas entre música y bailes. Gracias.
Mencionaría a tanta compañía durante este año. Cada uno ha ido aportando un poco para llegar donde estoy y ser quien soy. Sin olvidar, a los enemigos, a los que se alejaron e intentaron hundirme gracias a gente así cada día soy más fuerte. Cada día me doy cuenta quien realmente merece la pena. Quien si. Quien no. 
Acaba otro año. Empieza uno nuevo. Cada vez más rápido. Seguir aprendiendo a base de caídas. Seguir aprendiendo de los que comparte la vida junto a mí.